¿Quieres leer con música?
Dale Play
“Dios nuestro, tú los vencerás; ¡con tu ayuda saldremos victoriosos!” Salmos 60:12 TLA
Cuando David fue rey de Israel, juntó a sus generales de armas Joab y Abisai, derribaron a 12.000 edomitas, quienes eran enemigos del pueblo de Dios ¿Fue una victoria fácil? No, NUNCA hay ni habrá una batalla fácil, pues los israelitas venían de combatir con otras fuerzas enemigas y habían sufrido algunos reveses, pero sin embargo así vencieron a los edomitas. Fue una gran victoria. ¿Quién tiene duda que al hablar de todo lo que hizo rey David es hablar de alguien que inspira fe y valor?
¿Cuántos obstáculos están delante de ti? A veces en la vida de una persona son más las derrotas que las victorias, ¿Por qué?, porque dentro de nosotros, hay un obstáculo mayor, y no es aquella montaña que se ve delante tuyo, sino esa montaña a derribar que está dentro de ti: EL DE CREER Y SENTIRTE QUE NO ERES CAPAZ DE VENCER CON LA AYUDA DE DIOS.
Cada persona se pone sus propios límites. ¿Cómo te ves a ti mismo? David sabía quién era él para Dios y eso bastó, David se miraba como Dios lo veía, David sabía el valor que tenía en las manos de Dios. David NO necesitaba que a cada momento le estén diciendo, o que otra persona le hiciera recordar cuál era su valor. Eso él lo sabía y fue más que suficiente para ser el hombre que fue.
La biblia está llena de historias de hombres y mujeres ordinarios, que creyendo en Dios hicieron cosas extraordinarias. Muchas veces tus problemas han determinado tus propios límites, te han atado, te hacen ver que no puedes avanzar, te hacen ver que al final del túnel no hay una salida, que el sol ya no brillará más y te has olvidado o no quieres creer que Dios te ha creado para romper barreras, parámetros, moldes y sobretodo esos paradigmas que te dicen qué puedes y qué no puedes lograr. Dios siempre pondrá sus planes en las manos de los valientes, aquellos que sean capaces de creerle que harán proezas en su nombre.
Estoy seguro que esta palabra va a caer en buena tierra, cual corazones valientes, y que no están dispuestos a detenerse ante nada ni nadie hasta ver el favor de Dios más allá de lo que alguien pueda imaginar.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio