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¡Shalom!


Dios nos espera con los brazos abiertos, dispuesto en darnos una nueva oportunidad.

“Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” Romanos 5:5

Qué triste y miserable es una vida que ha perdido la esperanza de tiempos mejores, es decir que cree que su realidad no puede ser cambiada bajo ninguna circunstancia, humanamente tiene razón, pero la esperanza supera toda realidad de esta tierra mientras la desesperanza aporta tristeza, afecta la estima personal, suma soledad y lo que es peor trae resignación, es decir acepta su triste realidad cerrando toda puerta a algo diferente que cambie su alarmante condición. Esta situación se puede entender en personas que no conocen a Jesús.

En medio de la oscuridad y tinieblas espirituales, de traición, desconfianza y soledad, ¿Por qué no renovar nuestra confianza en Jesús y estar convencidos que Él es nuestra única Esperanza? Él es el “Amigo” que nunca falla, el “Hermano” que comprende y el “Salvador” que perdona.

Es hora de verlo con sus brazos abiertos, esperando ahora más que nunca que confiemos en Él, y saber que está dispuesto a concedernos una nueva oportunidad. ¡Acércate a Él tal como estás, si le diste la espalda te dará una nueva oportunidad, y si hasta aquí permaneces fiel, seguirá llenando tu vida con Su Presencia para avanzar de forma inquebrantable sobre toda barrera que se presente por delante!

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio