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¡Shalom!


Si tienes dificultades en tu vida diaria, entonces cambia lo que siembras para que tengas una cosecha diferente.

“No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra.”

Gálatas 6:7 NVI

 

Los agricultores saben que el resultado de su siembra y esfuerzo les traerá bendiciones materiales, tendrán frutos, podrá alimentarse y venderlos para su beneficio. Este mismo principio también se aplica en nuestra vida diaria, Dios nos dice que todo lo que sembremos vamos a cosechar. Muchas de las cosas que suceden en nuestra vida son cosechas que estamos recogiendo de siembras que hicimos en el pasado. Buenas o malas ya se en el trabajo, en la salud, en la familia, en el matrimonio. Es decir, quien da, recibe. Si quieres prosperar, debes ser generoso, si quieres amor, debes amar, si quieres que te traten bien debes tratar bien a los demás empezando por lo de tu casa. La naturaleza funciona así, quien siembra, cosecha y nuestra vida también. Tú jamás recibirás lo que no das, dicho de otra manera, jamás cosecharás lo que no sembraste. Es una ley que Dios ha establecido y nadie la pueda alterar. Sembrar en los placeres banales de la vida es cosechar insatisfacción, destrucción y muerte eterna, pero sí tú inviertes tiempo en Su Palabra y en buscar su presencia mediante la oración, entonces estás sembrando en tu vida espiritual y cosecharás, paz, gozo, compasión, misericordia, amor y salvación eterna. Si hay cosas que no te están ayudando en tu vida diaria, entonces analiza y cambia lo que siembras para que tengas una cosecha diferente.

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio