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¡Shalom!


Tenemos un Dios de paz, que provee, sana, bendice y protege. 

“Dirijo la mirada a las montañas; ¿de dónde vendrá mi ayuda? Mi ayuda viene de Dios, creador del cielo y de la tierra.” Salmos 121:1-2 TLA

Muchas veces hay montes que se levantan en nuestra vida y que nos impiden ver lo que puede estar pasando al otro lado, incluso lo que puede estar viniendo. En ocasiones, los montes suelen ser muchos más altos a nuestra vista y no tenemos claro el camino por donde transitar y estamos queriendo ver desesperadamente alguna salida. Puede que no tengamos nada claro que nos indique dar el siguiente paso con seguridad. Sin embargo, esa situación de impotencia como que nos obliga a tener que alzar nuestra mirada más arriba de las montañas que están delante de nosotros y exclamar al cielo: “Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra”. Cuando Dios ve la tierra desde las alturas, las montañas no se ven como montañas. Desde arriba no se puede apreciar cuán altas son las montañas. Por eso no debemos estar atemorizados porque Nuestro Dios es alto y sublime y tiene el control de todo, incluso de nuestras propias vidas. Pon tu mirada en Aquel que es tu socorro, cuando esto suceda, lo demás a tu alrededor se verá insignificante, porque Él está ahí para sostenerte, para ayudarte y para darse a conocer tal como Él es: el Dios de paz, el Dios que provee, sana, bendice y protege. 
 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio