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“Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.” Salmo 27:1-2 RVR1960
En momentos de dificultad, de angustia, de dolor, de prueba, nos sentimos amenazados, débiles y sin saber que hacer. Cuando hay una profunda convicción de Quién es Dios para nosotros no habrá ninguna duda en expresar las mismas palabras que dijo el salmista: ¿de quién temeré? Estas palabras revelan seguridad y confianza, dicho de otra manera, David está diciendo: “Sé quién es mi Dios” Él se había convertido en el mayor testigo del poder y del socorro de Dios. Nuestro descanso viene como producto de saber y creer que hay alguien más fuerte y poderoso que toda circunstancia por más agobiante que ésta sea. Cuando nuestro enemigo se levanta, se opone y estorba nuestro camino, debemos afirmarnos en la fe que es en Cristo Jesús; pues al final, es Dios quien tiene todo poder para ayudarnos a avanzar y superar todos nuestros obstáculos. La astucia del enemigo, nunca será más grande que la sabiduría de Dios.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio