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“Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada.” S.Juan 6:2, 5-9, 11-12
La multitud había venido a Jesús de una manera espontánea, no fue traída por Él, pero aquí muestra su preocupación también por las necesidades físicas de las personas. Presta atención: “Jesús, el que todo lo puede, le pregunta a Felipe, su discípulo ¿Cómo solucionar este problema?” Para Felipe era imposible humanamente dar de comer a más de 5,000 personas. Jesús quería usar a Felipe para ser parte de un imposible, le dio la oportunidad de expresar su FE, pero Felipe dio una respuesta humana que ni el mismo creía: COMPRAR 200 denarios de pan no bastaría. Tú tienes que entender y estar convencido en la vida que, frente a un imposible, humanamente hagas lo que hagas no podrás cambiar la situación a menos que uses tu fe para creer que Jesús lo hace. A ese nivel de convicción y fe tienes que llegar para ver tu milagro.
Andrés como buen discípulo y demostrando que no era indiferente a la situación buscó también una solución humana y encontró un muchacho que tenía 5 panes y 2 peces, pero también reconoce que esa solución NO era suficiente por eso dijo “mas ¿qué es esto para tantos?”
Siempre una solución humana será insuficiente para lograr un milagro. La solución no estaba en el dinero ni en los panes ni en los peces, estaba en Jesús. Muchas veces actuamos igual a los discípulos cuando nos toca afrontar una situación imposible, no sabemos qué hacer, sentimos las limitaciones humanas. Nos frustramos y al final dejamos las cosas como están.
¿Crees que Jesús te responderá con la misma generosidad de aquel día en la colina de Galilea?.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio