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¡Shalom!


Busquemos siempre imitar el corazón compasivo y perdonador de Jesús.

 

"Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él" 1 Juan 3:1 

 

¡Dios te ama tal como eres! Él quiere que cada día crezcas y tengas su corazón. No confundas el amor de Dios con el "amor" de las personas. El amor de las personas está condicionado, porque mayormente te "aman” cuando no cometes errores, pero cuando los cometes te desechan. Pero no es así el amor de Dios, Él te ama exactamente cómo eres, su amor es incondicional.

El amor de Dios nunca deja de ser aun cuando le des la espalda, lo malo del hombre no puede disminuir su amor, dicho de otra manera, Dios no te amará más porque lo amas más o te amará menos porque le ames menos. Él te ama sin condiciones porque DIOS ES AMOR. 

¿Cómo crees que es el corazón de Jesús?

 El corazón de Jesús es puro, sin malicia. Pedro, quien acompañó a Jesús cuando estaba aquí en la tierra, lo describe como "un cordero sin mancha y sin contaminación" 1 Pedro 1.19. 

 El corazón de Jesús es pacífico. Cuando Jesús envió mensajeros a una aldea de Samaria para preparar todo para su llegada, los samaritanos no quisieron recibir a Jesús, entonces Jacobo y Juan querían orar para que descendiera fuego del cielo y consuma a los Samaritanos, pero Jesús los reprendió.

 El corazón de Jesús no es resentido. Cuando sus discípulos lo abandonaron y Pedro lo negó, ¿Jesús se resintió? ¡No! al contrario demostró amor para aquellos que le fallaron.

 El corazón de Jesús es compasivo. No era indiferente a las necesidades de las personas, siempre lo vemos extendiendo la mano a cuanto necesitado encontraba en su diario caminar, siempre estaba presto a aliviar el dolor o sufrimiento de los demás.

 El corazón de Jesús es perdonador. Cuando la mujer adúltera fue traída a Jesús por los escribas y fariseos para apedrearla, Él la perdonó y con esto le dio una nueva oportunidad de vida.

Nuestros corazones parecen estar muy lejos del corazón de Jesús. ¿Cómo podemos siquiera esperar tener el corazón de Jesús? ¿Será posible? Cuando una persona decide voluntariamente aceptar a Jesús como su Salvador y Señor, entonces Él ha hecho de tu corazón su morada.

Cada día que vivimos tenemos la oportunidad de demostrar que tenemos el corazón como el de Cristo, porque siempre habrá personas a quien perdonar, a quien amar, a quien extender la mano, a quien darle otra oportunidad, a quien compartirles las buenas nuevas de salvación. En la medida que desarrollemos nuestra comunión con Él, nos vamos a parecer más a Él, y nuestro corazón se acercará más a su corazón. Tú y yo somos los instrumentos que Dios puso en esta tierra para que las personas puedan ver el CORAZÓN DE JESÚS.

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio