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“Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar en que Dios cumplirá su promesa” Hebreos 10:23 (NTV)
La Biblia es la historia de los grandes hombres y mujeres que nos inspiran a imitar su valentía, su fe, su obediencia; así mismo la Palabra nos muestra el lado débil de ellos, fallándole a Dios de una u otra manera. Pero también es la historia de las muchas oportunidades que Dios da a todos aquellos que un determinado momento le fallaron.
Solamente tomemos el ejemplo de Abraham, el padre de la fe, falló al querer “ayudarle” a Dios. Abraham recibió la promesa de parte de Dios que sería padre de multitudes y que todas las tierras iban a ser benditas por medio de su simiente y al ver que la promesa no se cumplía, en común acuerdo con su esposa, tuvo un hijo con Agar su sierva, esto trajo serios problemas a su familia y al mundo hasta hoy, y aun así Dios no dejó de darle lo que Él le había prometido a Ismael, hijo de Agar la esclava egipcia.
Algo parecido pasa con nosotros. Hacemos promesas sinceras que fallamos una y otra vez, prometemos y volvemos a prometer, fallamos y volvemos a fallar, y no por eso Dios disminuye su amor y su gran misericordia. Lo que Dios anhela es nuestra determinación de insistir, de proseguir y no detenernos.
Pídele perdón a Dios, levántate e Inténtalo de nuevo, vuelve a intentarlo. No te dejes vencer y cree en tu Dios, que es un Dios de nuevas oportunidades, porque “FIEL ES EL QUE TE LO PROMETIÓ.”
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio