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¡Shalom!


No luches más con tus propias fuerzas, no estés triste y apesadumbrado, entra en el Refugio de Dios

“Dios mío, oye mis gritos, escucha mi oración.  ¡Ya no aguanto más! Por eso te llamo desde el último rincón del mundo. Ponme sobre una gran piedra, donde quede a salvo del peligro.” Salmo 61:1-2 TLA

 

Hay ocasiones en nuestro caminar en que nos sentimos acorralados por los problemas y abrumados por la situación difícil en la que nos encontramos. Oramos y clamamos a Dios, pero pareciera que el cielo se cerró para siempre y nuestras oraciones flotan en el aire sin tener respuesta alguna. A veces nuestra impotencia por las situaciones adversas es tan grande que nos sentimos como un náufrago a la deriva y sin dirección. Tal vez has avanzado un poco en el mar de la vida y de pronto delante de ti hay rocas tan altas que no puedes subir a menos que alguien más fuerte que tú te extienda su mano y te suba a ella. Acuérdate que hay un “refugio” para ti, una torre fuerte donde tú puedes estar seguro, acuérdate que hay una Roca grande que es inconmovible, que es inquebrantable, su nombre Jesucristo nuestro Salvador y Señor. Mi querido hermano y amigo es imposible seguir luchando en tus propias fuerzas, no sigas tratando de arreglar las cosas según tu sabiduría, no estés más triste y apesadumbrado, entra en el Refugio de Dios y sube a la Roca que es más alta que tú.

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio