¡Shalom!
“Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones y te alcanzarán” Deuteronomio 28:1-2
¡Que glorioso es saber que las bendiciones de Dios te alcanzarán! ¿Y cuándo se hará realidad esto? cuando pongamos por obra la Palabra de Dios, es decir, cuando seamos obedientes al Señor. El ser obedientes es una decisión personal, no depende de las circunstancias que puedas estar viviendo. Él nos da la libertad para escoger el camino de la obediencia o de la desobediencia y cada cual tiene su recompensa.
Dios llevó a su pueblo bajo el mandato de Josué a la tierra prometida y hoy nosotros bajo el mandato de Jesús somos llevados a una tierra de bendición. Entre el proceso de liberación y la llegada a la tierra prometida, ESTÁ LA TRAVESIA POR EL DESIERTO. No se puede llegar a tierra de bendición si primero no aprendemos las lecciones en la tierra del desierto. Esto lo vemos en la historia del pueblo de Israel, el plan de Dios era llevarlos por un corto tiempo por el desierto con el propósito de enseñarles que Dios estaba con ellos y prepararlos para valorar lo que Dios ya les había entregado. Presta atención, “Un viaje de sólo 40 días se transformó en un triste y mortal peregrinaje de 40 años (Números 14:34). Esto nos enseña que depende de nuestra obediencia acortar o alargar la llegada a la tierra de bendición
¡El tiempo de desierto que estás atravesando hoy es por un corto tiempo, siempre y cuando seas obediente a Dios, y si es así, prepárate porque las bendiciones de Dios te alcanzarán! ¡Gloria a Dios!
Los amamos
Hernando y Mary Aparicio.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio