¡Shalom!


“Aplica tu corazón a la enseñanza, y tus oídos a las palabras de sabiduría.” Proverbios 23:12

“Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová. Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave.

Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado. Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más. Él les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros.” Jonás 1:1-4, 10-12


En la vida, una persona tiene la oportunidad de aprender de dos formas, ya sea por la enseñanza que se le imparte o por sus propias experiencias. Muchas personas prefieren hacerlo a través de sus propias experiencias, no porque no se les haya enseñado, sino porque hay resistencia a obedecer lo que se les enseña y cuando las personas aprenden por medio de sus propias  experiencias lo hacen a un costo muy alto y al final hay mucha  tristeza y dolor.

Pero lo más triste de todo es cuando la persona no aprende aún de sus experiencias basadas en sus propias decisiones  porque está destinado a repetir su historia en cualquier momento de su vida. Jonás tuvo que aprender a obedecer a Dios  por medio de una experiencia triste y dolorosa, Dios no quería que Jonás pasara por todo lo que tuvo que pasar, pero lo pasó. ¿Cuántos momentos angustiantes y llenos de desesperación llegan a nuestra vida porque no aplicamos lo que nos enseña el Señor a través de su Palabra?. Nunca busques aprender provocando tus propias experiencias porque esta vendrá con tristeza dolor y frustración, enfrenta los problemas del día día poniendo en práctica el consejo de la Palabra de Dios porque siempre te ayudará a mantener  tu corazón sano y viviendo en en libertad cada día.

El señor quiere que nosotros aprendamos por medio de las enseñanzas de su Palabra, pero el hombre “quiere aprender” buscando sus propias experiencias. Ya tenemos bastante con la vida que suele darnos lecciones muy duras como para seguir siendo tercos, negligentes y desobedientes.

“Aplica tu corazón a la enseñanza, y tus oídos a las palabras de sabiduría.” Proverbios 23:12

 

Los amamos
Hernando y Mary Aparicio
Pastores: Iglesia del Nazareno Avivamiento y Fuego

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio