¿Quieres leer con música?

Dale Play

¡Shalom!


No es fácil confiar en Dios en momentos de prueba, pero Su Palabra siempre nos trae buenas noticias y nos da esperanza de un futuro mejor.

“Eliseo le respondió: — ¡Escucha el mensaje del Señor! Esto dice el Señor: “Mañana, a esta hora, en los mercados de Samaria, siete litros de harina selecta costarán apenas una pieza de plata y catorce litros de grano de cebada costarán apenas una pieza de plata”. El funcionario que atendía al rey le dijo al hombre de Dios: — ¡Eso sería imposible aunque el Señor abriera las ventanas del cielo! Pero Eliseo le respondió: — ¡Lo verás con tus propios ojos, pero no podrás comer nada de eso!” 2 Reyes 7:1-2 NTV

Samaria estaba viviendo una hambruna muy severa a tal punto que las personas se comían entre ellos. A estas alturas al pueblo le fallaba su confianza en Dios. En medio de  tal situación, el profeta Eliseo anuncia de parte de Dios que la hambruna se acabaría. Ante esta buena noticia hubo alguien que no creyó, el funcionario del rey. Frente a la Palabra siempre hay dos reacciones los que confían y creen y los que no creen. ¿Puedes confiar en Dios cuando las puertas se ven cerradas o no encuentras la salida y tu corazón desfallece? Para confiar en Dios en plena adversidad es preciso oír su Palabra. La palabra de Dios siempre nos va a hablar en los momentos más críticos de nuestra vida y está en ti creerla o no. ¿Puedes Confiar en Dios en plena adversidad? Probablemente la respuesta sea ¡sí! Pero la realidad es otra. En momentos de mucha dificultad, nos falla la fe, la confianza desaparece  y la espera en Dios se nos hace demasiado larga. Es Su Palabra la que siempre nos trae buenas noticias y nos da esperanza que algo viene a nuestro favor. No es fácil confiar en Dios en momentos de prueba, por eso enfoquémonos en el Señor y Su Palabra, no en nuestras circunstancias y tenga la certeza que Él no es indiferente a lo que usted está viviendo hoy. 
 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio