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“Eliseo volvió a Gilgal cuando había una grande hambre en la tierra. Y los hijos de los profetas estaban con él, por lo que dijo a su criado: Pon una olla grande, y haz potaje para los hijos de los profetas. Y salió uno al campo a recoger hierbas, y halló una como parra montés, y de ella llenó su falda de calabazas silvestres; y volvió, y las cortó en la olla del potaje, pues no sabía lo que era. Después sirvió para que comieran los hombres; pero sucedió que comiendo ellos de aquel guisado, gritaron diciendo: ¡Varón de Dios, hay muerte en esa olla! Y no lo pudieron comer. Él entonces dijo: Traed harina. Y la esparció en la olla, y dijo: Da de comer a la gente. Y no hubo más mal en la olla.” 2 Reyes 4:38-41 RVR1960
Eliseo pide a su criado que prepare un guiso para los profetas, éste se fue al campo y recoge unas calabazas silvestres y las pone en la olla, luego al comerla gritaron dándose cuenta que era veneno, y por este motivo dejaron de comer hasta que Eliseo dio solución al problema y comieron sin que nadie sufriera daño. Aquí el criado preparó la comida echándoles algunas calabazas, sin saber que eran venenosas. La intención de este criado no era envenenar a los profetas. La ignorancia o la falta de información te pueden jugar una mala pasada al tomar una decisión. Como seres humanos somos vulnerables a equivocarnos y estamos expuestos continuamente a peligros desconocidos. Siempre habrá situaciones en las que involuntariamente puedes tener problemas, si es que ya no lo tienes. Pero Dios tiene una salida para toda persona que su vida depende de Él. Su Palabra nos dice que todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios. Él endereza los caminos torcidos y trae sanidad a aquellos corazones que siguen culpándose por haber tomado una mala decisión, pero recuerda: “Aun en los problemas imprevistos Dios traerá una salida y todo obrará tu favor”
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio