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¡Shalom!


Deja que Dios quién sabe la verdad, pelee tus batallas, solo de esa manera encontrarás descanso.

“Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?” 1 Samuel 17:26 

Es bueno identificar cuáles son las batallas dignas de pelear, ya que en algunas ocasiones, es preferible dejar pasar situaciones y no responder porque podría hacerte perder velocidad; y hasta desviarte de lo que te has propuesto alcanzar. No todas las cosas merecen ser escuchadas, no todo se debe investigar. Hay momentos en los que resulta mucho más provechoso ir delante de la presencia de Dios a exponer nuestra causa, que tratar de probar nuestro punto para que nos entiendan y sepan porque hemos actuado de una forma determinada. No permitas que todo te afecte, considera seriamente cual será el provecho que tendrá cada uno de los enfrentamientos a los que te expones. David estaba muy molesto por las palabras del gigante Goliat que desafiaban a Dios mismo, y eso fue el mayor impulso para enfrentarlo, pero también preguntó: ¿Qué le van a dar al hombre que venciere a este filisteo? Aquí David también revela su interés  en saber cuál sería el beneficio de tener ese enfrentamiento con aquel gigante. La próxima vez que tengas que hacer frente a algo, toma un tiempo y hazte la siguiente pregunta: ¿Cuál será el resultado de enfrentar esta situación? No pierdas tiempo ni fuerzas en demostrar algo en lo que solamente Dios sabe la verdad, deja que Dios pelee tus batallas porque así tendrás  verdadero descanso. 
 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio