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“Estoy harto de mi vida. Dejen que desahogue mis quejas abiertamente; mi alma llena de amargura debe quejarse" Job 10:1 NTV
¿Será posible que alguien que ha experimentado por lo menos un milagro en su vida pueda llegar a estar tan presionado, tan abatido a tal punto que ya no puede más? ¡La respuesta es SÍ! En la Biblia encontramos vidas de grandes hombres de Dios que llegaron a tener esa experiencia. Job fue uno de ellos, pon atención como lo describe la Palabra. "... perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal." Job 1:1
Este hombre temía y amaba Dios con todo su corazón, pero en un determinado momento tuvo que enfrentarse a la crisis más grande de su vida, Job perdió todo lo que tenía en solo un momento: familia, posesiones y como si fuera poco su cuerpo entero se llenó de llagas dolorosas, todo esto lo llevó a un punto que ya no podía resistir el sufrimiento, y cuando llegó a ese punto dijo: “El Dios todopoderoso me ha herido, y eso me llena de miedo; ¡ya siento correr por mi cuerpo el veneno de sus flechas! ¡Cómo quisiera que Dios me diera lo que le pido: que de una vez me aplaste, y me deje hecho polvo!” Job 6:4, 8-9 TLA
En otras palabras, Job estaba diciendo: "¡Dios, te pido una sola cosa, quítame la vida, ya no quiero vivir! ¿Suenan estas palabras como si hubieran salido de la boca de un hombre de Dios? ¿Verdad que no?
Te pregunto ¿Has llegado en algún momento de tu vida a expresar palabras similares, a tal punto, que ya no has querido vivir? Todos, en algún momento de nuestra vida enfrentamos situaciones donde creemos que ya no podemos más y surge la pregunta: ¿Por qué Dios permite todo esto? ¿Dónde está Dios en esos momentos cuando más lo necesito? Hermanos, si Dios está de nuestro lado y nos pasa esto ¿No será que Él quiere que aprendamos de Job y de otros hombres que lograron superar esos momentos? ¿Será que pasamos por todo esto para entender y ayudar a otros que pasan por lo mismo?
En esta mañana les estoy hablando a aquellos que aman a Dios, pero están sufriendo a tal punto que humanamente ya no dan más. Quiero decirte que no es el final, siempre hay una salida que Dios trae a lo que estás viviendo. Así como Dios, con su ayuda, renovó la esperanza en Job, Jeremías, David, Elías y otros, lo hará también contigo. "Me levantaste de la tumba, oh Señor; me libraste de caer en la fosa de la muerte" Salmos 30:3 NTV
Hermanos, todo lo que nos sucede, aún el sufrimiento, nos deja una enseñanza, estemos siempre atentos a la enseñanza que nos traen estos momentos difíciles y no nos quedemos con el dolor y la impotencia de la prueba. ¡Nunca dudes, que aún en esos momentos difíciles, Dios está contigo!
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio