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“Tú, Dios mío, eres mi pastor; contigo nada me falta. Me haces descansar en verdes pastos, y para calmar mi sed me llevas a tranquilas aguas. Me das nuevas fuerzas y me guías por el mejor camino, porque así eres tú.” Salmos 23:1-3 TLA
Qué bueno que tengamos a un ser divino y superior como nuestro Buen Pastor quien nos entiende, quien nos ayuda y nos cuida, quien nos provee, quien nos fortalece cuando pasamos momentos difíciles. No estamos solos ante tantas pruebas y peligros que tenemos que enfrentar, siempre contaremos con Él y saber esto debe cambiar favorablemente nuestro estado de ánimo. No sé qué necesidad tienes hoy, no sé qué te hace falta, pero Nuestro Buen pastor lo sabe. Es común preocuparnos anticipadamente por circunstancias causadas sobre todo por las tensiones que se viven día a día como las cuentas que pagar, la falta de trabajo, la alimentación, los negocios, la salud, los problemas con los hijos, el matrimonio, etc. nosotros somos como esas ovejas que necesitan ser cuidadas y dirigidas por nuestro Gran Pastor. Así como una oveja es cuidada, alimentada y guiada por su pastor, nada nos faltará a los que somos cuidados, alimentados y guiados por Cristo quien está interesado en restaurarnos, sanar nuestras heridas y darnos una nueva vida caminando a su lado. Solamente nuestro Gran Pastor nos puede llevar a esos lugares de delicados pastos y corrientes de agua frescas donde hallaremos descanso para nuestra alma atribulada.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio