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¡Shalom!


Algunas veces es necesario bajar los brazos y dejar de luchar para permitir que Dios tome el control y no estorbar el proceso que Él está ejecutando en nuestras vidas.

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.” Salmos 46:10
 
Frecuentemente los seres humanos nos sentimos cansados o angustiados. Estamos viviendo en un mundo donde pareciera  que los tiempos son cada vez más cortos y no nos alcanza para hacer todo lo que tenemos planeado. Al haber tanta distracción en el mundo, no tenemos tiempo para el descanso. Los seres humanos creemos que podemos hacerlo todo y que nada nos va a parar. Sin embargo, muchas veces Dios sí nos va a detener. Es en ese momento cuando sólo vamos a encontrar en Él la confianza, el descanso y el reposo que necesitamos. Cuando el salmista nos dice “estad quietos”, según el diccionario, esta palabra quiere decir: estar tranquilo, sosegado, pero su significado va más allá que esas palabras. No se trata de quedarnos sin hacer nada. Estar quieto en el contexto del versículo es “dejar ir”, liberar, dejar de luchar y liberarse. Dicho de otro modo, es bajar las manos y permitir que Dios intervenga en nuestra vida, en nuestra necesidad, tribulación, sin tener nosotros que “estorbarle” en el proceso. El estar quietos depende de nosotros y no de Dios, Él está esperando que descansemos en su presencia. 

 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio