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"Las palabras del justo animan a muchos, pero a los necios los destruye su falta de sentido común." Proverbios 10:21 NTV
Es importante que nos veamos como Dios nos ve, que pensemos de nosotros mismos como Él piensa y que hablemos de nosotros lo que Dios dice al respecto. Nuestras palabras son de vital importancia para hacer realidad los anhelos de nuestro corazón. Es bueno VER por la fe lo que anhela nuestro corazón, pero también debemos HABLAR palabras de fe sobre nuestra vida misma. Tú sabes que las palabras tienen enorme influencia en lo espiritual, y en el instante que HABLAS algo bueno o malo, inmediatamente tus palabras se alinean en el mundo espiritual.
De pronto no te has dado cuenta que muchas veces nosotros somos nuestros peores enemigos, echamos la culpa a otros de lo que nos pasa o argumentamos nuestra situación de tristeza y dolor que no nos ayuda a salir de ese estado. Muchas veces se culpa a todo el mundo, pero la verdad es que somos influenciados por lo que decimos acerca de nosotros mismos. La Escritura dice que somos atrapados por las palabras de nuestra propia boca.
“Nunca me pasa nada bueno”
“Yo no sé por qué mis sueños nunca se realizan”
“Yo sabía que no me iban a ascender en ese puesto de trabajo”
“Yo presiento que algo malo me va a suceder”
“Yo sabía que no iba a funcionar” etc.
Estas clases de expresiones, literalmente, impedirán que usted salga adelante, por eso tenemos que aprender a guardar nuestros labios y HABLAR palabras llenas de fe sobre nosotros mismos. Cada día que despiertes, después de orar, comienza a hablar palabras de fe y victoria en el nombre de Jesús, alineando tus pensamientos y palabras con las de Él, como, por ejemplo:
"Señor, Tú estás conmigo y no tengo porque temer"
"Señor, por tus llagas he sido sanado"
"Señor, Tú eres el que me hace justicia."
“Señor no estoy solo, Tú estás conmigo”
“Señor para ti no hay nada imposible” Etc.
Hoy tendrás que hacer algo más que meditar y creer; tendrás que HABLAR O DECLARAR las palabras de fe y victoria sobre tu vida, familia, trabajo y ministerio. "La lengua puede traer vida o muerte; los que hablan mucho cosecharán las consecuencias." Proverbios 18:21 NTV
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio