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“Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.” Salmos 73:26 RVR1960
Algunos problemas que enfrentamos puede que sean leves y rápidamente se dispersan, pero otros son más duraderos y producen gran presión y estrés. Así como un buen día de pronto todo se torna gris, apareciendo los vientos fuertes, también tenemos que creer que Dios está con nosotros en esos momentos aunque no puedas ver despejados los problemas, cual neblina espesa que te quita la visibilidad para dar el siguiente paso. Lo grave en si no es el problema, sino como enfrentamos estos problemas. La mirada incorrecta dice: “Con este problema todo se acaba”. La fe dice: “Esta crisis es una oportunidad para crecer en firmeza y convicción”. “No hay gigante invencible, sino actitudes incorrectas” Ante las dificultades lo primero que debemos hacer es buscar la presencia de Dios creyendo que tu clamor será escuchado siendo fortalecidos y pasar bajo su amparo toda tormenta de la vida. Ahora más que nunca, tu confianza en Dios debe imponerse en medio de la soledad, tristeza, dolor, aflicción y peligro.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio