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“Pero de una cosa estoy seguro: he de ver la bondad del Señor en esta tierra de los vivientes. Pon tu esperanza en el Señor; ten valor, cobra ánimo; ¡pon tu esperanza en el Señor!” Salmos 27:13-14 NVI
El rey David fue uno de los hombres más valientes que se haya conocido, no se detenía ante nada ni ante nadie, nunca tuvo temor de sus enemigos por muy numerosos o sanguinarios que fueran ¿Recuerdas que siendo apenas un joven derrotó al gigante Goliat? Él se hizo famoso por sus grandes batallas y proezas ¿Y cuál fue su secreto para ser un hombre que no se doblegaba ante las peores circunstancias de la vida? ¿Acaso fue su fuerza? ¿Sus estrategias? ¿Sus valientes guerreros? ¡NOOOOOOOO! Fue su CONFIANZA EN DIOS
En su corazón no había espacio para creer que Dios no vendría a socorrerle en el momento cuando ya no había nada que hacer humanamente. Siempre su confianza en Dios se imponía en medio de la persecución, la soledad, la tristeza, el dolor, la aflicción y peligro.
Bienaventurados los que tienen como ayudador al Dios de Israel, los que han puesto su CONFIANZA Y ESPERANZA EN ÉL PORQUE NO SERÁN DEFRAUDADOS. ¡Tus generaciones tendrán que conocer de tu CONFIANZA INQUEBRANTABLE EN EL SEÑOR cuando no había nada favorable a tu alrededor!
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio