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¡Shalom!


Clamemos a Dios en todo tiempo, más aún cuando nuestras fuerzas se agoten.

David tiene mucho que enseñarnos en cómo superar aquellas experiencias tristes y dolorosas, no porque alguien se lo dijo cómo hacerlo, sino porque él las vivió y siempre tuvo una salida para cada situación adversa en su vida. Él estuvo durante diez años por cuevas y desiertos huyendo de Saúl y sus enemigos antes de ser coronado rey. Como resultado de haber derrotado a Goliat y obtenido algunas victorias importantes contra los enemigos del pueblo de Dios, le permitió por corto tiempo, disfrutar de fama y poder, pero también despertó la envidia del rey Saúl a tal punto que lo buscaba para matarlo. Ante situaciones como esta, David se sentía desmayar, es decir no tenía fuerzas, ni recursos, ni ideas para continuar. ¿Qué hacer? ¿A quién ir? David encontró la salida en Jehová al exclamar desde lo profundo de su corazón “Llévame a la roca que es más alta que yo” (Salmo 61:2). La roca representa firmeza, solidez, estabilidad y seguridad, esta ROCA es la misma Presencia de Dios que nos da firmeza, paz y seguridad.

David reconoce que en sus recursos humanos no hay posibilidad de salir de tal situación, y clama a Dios que lo levante a un nivel superior, más alto que lo que él conoce. Este debe ser nuestro clamor cuando alguna situación desborda nuestras fuerzas y nos sintamos desfallecer ¿Quién más sino solo Él, Jehová todopoderoso, ¿para librarnos de toda angustia y cambiar nuestra tristeza en gozo? Hoy es una buena oportunidad para clamar a Dios y experimentar su bondad en nuestras vidas.

 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio