¿Quieres leer con música?

Dale Play

¡Shalom!


Busca tener fe, paciencia valentía y perseverancia para no detenerte ante nada

“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” Romanos 5:3-5

 

¿Cuántas veces nos hemos perdido oportunidades o hemos cometido errores por no haber sabido esperar el momento exacto para actuar o tomar decisiones?

Como seres humanos muchas veces somos impacientes y nos angustiamos, nos decepcionamos, nos enojamos y hasta nos deprimimos porque las circunstancias se presentan adversas a nuestros planes o aspiraciones y estos se retrasan o fracasan completamente y muchas veces la respuesta a nuestras diferentes necesidades no llegan en el momento que nosotros queremos. Esperar en Dios no significa tener una actitud pasiva o conformista sino todo lo contrario. Esta espera debe estar siempre llena de fe, de esperanza y sobre todo  creyendo en su Palabra. “A fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.” Hebreos 6:12-15

Estoy convencido que Dios tiene la respuesta adecuada en el tiempo perfecto para tu necesidad. Puede ser que en estos momentos la preocupación y desesperación estén ocupando toda tu atención y tus fuerzas y a estas  alturas estás totalmente agotado sin ánimo para dar el siguiente paso. Seguro que has clamado a Dios por ayuda y has esperado una respuesta inmediata y ésta “TODAVÍA” no ha llegado. Pon atención porque dije: que “TODAVÍA no ha llegado”, esto quiere decir entonces que llegará, decir “todavía” es igual a decir que está en camino, que aún no llega pero que está viniendo. Para muchas personas el “Todavía” es igual a NUNCA y ahí está su límite. Es durante este tiempo de  espera que nuestro carácter va siendo transformado, nuestra voluntad fortalecida y nuestro amor incrementado.

¿De qué están hechos los hombres que no se detienen ante nada? De fe, paciencia valentía y perseverancia. Para ellos, lo que suele ser una tormenta llega a transformarse en un día de sol. Dios, a través de su Palabra, nos revela que hay salida, que hay luz en la oscuridad, que no se olvidó de nosotros y que nunca nada está perdido.

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio