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¡Shalom!


Bienaventurados aquellos que buscan a Dios en todo momento.

“Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva.” S. Marcos 5:25-28 RVR1960

 

Esta mujer se encontraba en el peor momento de su vida, es decir la desesperanza era su fiel compañera desde el momento que se dio cuenta que nada se podía hacer con su enfermedad, al contrario, empeoraba cada día sin ningún resultado de mejoría, incluso gastó todo su dinero. En su desesperación no se dio por vencida, sino que encontró el motivo perfecto para buscar a Dios, es decir su fe nació de la desesperanza. ¿Qué produce en ti cuando pasas por una situación similar? ¿Te das por vencido porque reconoces que ya nada puedes hacer para revertir tu situación? o es que levantas tu mirada al Señor Jesús en busca de ayuda. Hay personas que primero agotan todos sus recursos para entonces dar lugar a Dios, pero bienaventurados aquellos que buscan a Dios en el momento adecuado. Tú que tienes problemas en tu vida personal o familiar, o de otra índole, si has llegado al límite es el momento y el escenario perfecto para buscar a Dios con la esperanza que no vas a ser rechazado. Tú tiene una fe que está escondida y ésta debe salir ahora creyendo que en Jesús está nuestra única esperanza.

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio