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"Él te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad" Salmos 91:3-4
Es una realidad reconocer que cada día el enemigo trama algo en contra de tu vida, desarrolla estrategias, trampas y pone lazo. El enemigo usará también a personas como instrumentos del mal para atacarte, incluso es muy probable que en esta semana tus enemigos que permanecen en secreto se reunirán para hablar mal de ti y de tu familia y tú no estás enterado ¿pero sabes cuál es el punto? Aquí no son las personas que hablan mal de ti, eso es normal y no debe sorprenderte ni inquietar tu espíritu, sino que esas personas son "instrumentos del enemigo" dicho de otra manera sirven a los intereses del reino de las tinieblas, entonces por su condición son dignos de misericordia ¿O no es así? Jesús dijo a sus discípulos: "Imposible es que no vengan tropiezos; más ¡ay de aquel por quien vienen!" Lucas 17:1
El detalle está en cómo enfrentas las cosas que el enemigo prepara en contra tuya. Jesús reconoce lo inevitable del ataque del enemigo y cómo usa a las personas para sus intereses, pero no absuelve a aquel que es instrumento del enemigo: “AY DE AQUEL POR QUIEN VIENEN”. Jesús hace una advertencia muy determinante y severa al emplear la palabra “AY” porque es una denuncia y una sentencia con consecuencias que trasciende a la eternidad, en otras palabras está diciendo: "Pobrecito de aquél". Que gran diferencia es hacer justicia nosotros como seres humanos y la justicia que hace el Señor a nuestro favor.
El Señor te hará justicia, espera la justicia de Dios y nunca ejecutes tu propia justicia porque por muy buenas intenciones que tengas o certera que parezca, lo que vas a conseguir a la postre es empeorar tu situación.
El mundo está lleno de hombres insensibles y amadores de lo malo que no respetan ni aman al Señor, el fruto de estas personas siempre será la maldad y mientras hayan hombres malvados siempre habrá corazones afectados, esto es normal y entendible en el mundo porque no todas las personas tienen la Luz de la Vida, es decir a Jesús nuestro Señor.
Estamos seguros en la presencia de Dios, de Él viene nuestra protección y nuestra justicia, descansemos confiadamente en Jesús porque Él tiene el control de nuestra vida y de cada situación que nos toca vivir.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio