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¡Shalom!


Aférrate a Dios y su Palabra y experimentarás la victoria

“Porque todo el que es hijo de Dios vence al mundo. Y nuestra fe nos ha dado la victoria sobre el mundo. El que cree que Jesús es el Hijo de Dios, vence al mundo.”

1 Juan 5:4-5 DHHD

 

Nadie ignora acerca de los últimos tiempos que vivimos donde la crisis, enfermedades, violencia, corrupción,  desintegración familiar, y un sin número de  situaciones son el común denominador ¿Qué hacer frente a todo esto? Estoy convencido que todo lo que estamos viviendo hoy es producto de lo que pasa en el corazón del hombre. Este panorama sombrío y la impotencia humana por cambiar esta situación está trayendo como consecuencia que las personas pierdan todo tipo de esperanza, viviendo en la frustración, en el estrés, la ansiedad, la depresión y lo peor es que los índices de suicidio están aumentando en forma alarmante. ¿Sabes lo que significa esto? que las personas están viendo como su “única esperanza” para salir de tantos problemas, el acabar con su propia vida.

En la biblia encontramos ejemplos de hombres de Dios, que en un determinado momento “pidieron a Dios ya no vivir más”,  como por ejemplo, Elías y Jonás, ellos ya no querían seguir viviendo, pero dejaron bien en claro que ellos no podían decidir sobre su propia vida, a diferencia de aquellos que deciden no estar más en este mundo sin considerar al dueño de sus vidas. ¿Cuál es la diferencia entre aquellos que viven de espaldas a Dios, de los que un día abrieron su corazón a Jesús y le aceptaron como su Señor y Salvador? Los que viven de espaldas a Dios han puesto su esperanza en “todo” menos en Dios. Ahora más que nunca es tiempo de renovar nuestra fe, confianza y esperanza en el Señor.

No hay esperanza sin Dios y su Palabra, aquí está el secreto, este es el camino que marca la diferencia entre la derrota y la victoria, entre la desesperanza y la esperanza, entre la vida y la muerte. Aférrate a Dios y su Palabra y experimentarás la victoria de Dios sobre tu vida, nunca experimentes otras formas de salidas para tu desierto porque no funcionan.

 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio